Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player



Llegando a la década del 70 “Susana y Enrique Marín” (según rezaba el letrero de obras), se atrevían a modestos encargos contiguos a la arquitectura. Pensábamos entonces que los proyectos nos pertenecían y en consecuencia eran indiscutibles.

El tiempo nos informó que los proyectos son bocetos inconclusos, ideas que, en puridad, pertenecen al conjunto de las generaciones que nos precedieron. Acaso la condición colectiva de la arquitectura reste protagonismo a los arquitectos pero hace perdurable la tarea. Después de cuatro décadas en que sucedieron proyectos y obras, incorporaciones, retiros, sociedades y diversas distracciones laborales - todas de incumbencia arquitectónica - el estudio “marínabente”, (según su actualizada denominación), concilia jóvenes energías con los mismos remotos sueños, aunque los desafíos sean diferentes.

Posiblemente, después de la degradación ambiental universal, el mayor reto para la arquitectura provenga de su despersonalización. La pérdida de identidad de los objetos arquitectónicos en su relación con los usuarios es un epifenómeno de la globalización que tiende a perpetuarse, más aun en sociedades carentes de urbanidad, entendida esta como el uso, valoración y cuidado de la urbe, de su legado y de sus atributos. Rescatar valores esenciales que dan sentido a la profesión es el tipo de justa en la que nos interesa participar.

Por lo demás, el catálogo de trabajos que se adjunta solo ilustra nuestra persistencia.

Enrique Javier Marín Fernández
Arquitecto

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player